El obsequio del rey sin corona
Página 1 de 2.•
Página 1 de 2. • 1, 2 
El obsequio del rey sin corona
Autora: Roma @roma2012@hotmail.com
Lo leen y despues m dicen si lo sigo publicando o sino:bounce:
CAP 1
La muerte camina conmigo
Harry Potter no pudo abandonar la la horrible
sensación de frío que lo acompañó desde la noche en que volvió de Hogwarts. En
su mente, el recuerdo de la blanca tumba de Dumbledore borraba todo lo demas.
Perdió el contacto con la realidad y hasta con su propio cuerpo. Necesidades
tan triviales como comer y beber no le parecían importantes. Las bandejas de
comida iban y venían un dia tras otro sin que él las tocara, ante el horror de
sus tios... aterrorizados a la sola idea de que en cualquier momento alguno de
sus amigos se apareciera por ahi culpandoles por dejarlo morir de hambre.
Pero Harry no parecia pertenecer a ese planeta. Seguia
teniendo la mirada perdida en algun punto imaginario, ajeno a todo. El
contenido de su baúl se encontraba esparcido por doquier. Hedwig le daba
cariñosas picoteadas en la mano tratando envano de llamar su atención, pero él
se limitaba a ofrecerle el contenido de los platos que no probó.
La cantidad de migas y suciedad aumentaba en el cuarto
dia a dia ante el horror de la tia Petunia sin que él hiciera el menor esfuerzo
para reaccionar.
Harry no supo jamás cuantas horas o dias pasó
encerrado e ese cuarto. Hecho una bolita entre las colchas de su cama, focalizó
claramente el único pensamiento que, esperaba, lo mantendría cuerdo en los dias
y los meses que vendrían: juró que nadie mas se interpondría entre él y
Voldemort.
No lo asustaba la idea de su propia muerte. Lo aterrorizaba
mucho mas la prespectiva de separarse de otro ser querido. Porque la sensación
de vacío se agrandaba mas a cada perdida.
La muerte caminaba con él a cada paso, y como un angel
negro y silencioso parecía marcar el compás de su existencia. El amor de sus
seres queridos lo habia protegido, quizás, de la muerte corporál. Pero la
sensación de derrota se agrandaba mas a cada perdida.
Lo aterrorizaba la idea de quedarse dormido. En sus
sueños, seguia merodeando por un jardin lleno de blancas tumbas donde los
nombres de Ginny, Ron, Hermione, Neville; Lupin seguian apareciendo ante sus
ojos, en un mácabro y silencioso desfile. Cada vez despertaba sintiendo que el
vacío a su alrededor se agrandaba mas y mas.
Entro de un mes cumpliría 17 años. Sería considerado
un adulto, con todas las responsabilidades que eso conllevaba.
Ser quien era lo obligaba a llevar una carga demasiado
pesada sobre sus hombros, desde los 11 años. Desde que una profecía trazó el
curso de su vida enlazandola fuertemente al destino del mundo mágico, demasiada
gente se interpuso entre él y su destino, para regalarle otro dia... otro año
mas.
Pero ¿A que precio?
Una parte de él se desgarró ese dia, quedó entrerrada
debajo de esa lápida.
En las últimas
horas, Harry supo lo que significaba odiar con toda su alma.
En eso, Voldemort cumplió su deseo.
Dumbledore fue asesinado para quebrar cada dia un poco
mas su espiritu. Voldemort sabía que la verdadera fuerza de su mortal enemigo
era esa alma que a pesar de tantos sufrimientos permaneció incorrupta. La
profecía pesaba sobre él como la espada de Damocles. Se vió obigado a aceptar
lo que se venía como algo inevitable, para mantener a salvo sus amigos, y con
ellos el mundo que conocía y amaba.
Y aunque su maestro no estaba mas allí para aconsejarle,
y Harry se sentía mas como un niño perdido que como un guerrero listo a la
batalla, cumpiría con su deber. Era necesario elegír entre lo que era justo, y
lo que era fácil.
Se preguntaba: ¿de que sirvió el haber conservado la
capacidad de amar que segun muchos, lo hacía mas fuerte que el mismo Voldemort
si al final le tocaría llegar solo al final del camino?
Harry, en la niebla de su dolor, eligió no creer que
Dumbledore suplicó a Severus Snape para que no lo matara. Debió tener una razón
muy poderosa para confiar en él. No era ingenuo.
Harry quería respuestas, y juró encontrarlas a
cualquier precio.
Nadie podia quitarle de la cabeza la idea de que el
mismo decidió dejarse matar para que Severus Snape pudiera seguir siendo la
espía.
Despues de todo, alguien vio Dumbledore y Snape
discutir muy animadamente poco antes que todo eso ocurriera.
Él mismo Harry fue obligado a jurar que obedecería a
todas sus ordenes, aun que no les encontrara sentido. Fue obligado a
envenenarlo para que pudiera llegar al horcrux y aun que descubrieron demasiado
tarde que el medallón era falso, Dumbledore siguió actuando como si eso no
importara.
Debió tener un plan, y Harry decidió creer que los
hilos de esa enmarañada telaraña seguirían tejiendose a su alrededor aun
despues de su muerte. Algun dia, todo este dolor tendría un sentido. Antes de
morir, la mirada de Dumbledore encontró la suya en una despedida y tal vez, en
una muda disculpa.
“Perdoname por dejarte solo en eso... Harry.”
Horas mas tarde, en el funeral se horrorizó al
descubrirse capaz de odiarlo por haberlo obligado a presenciar su muerte,
paralizado debajo de su capa de la invisibilidad.
Y ese dia - como entonces - no pudo gritar todo el
horror que sentía.
Despertando de su estupor, Harry vió que los objetos
esparcidos por el cuarto flotaban a su alrededor estrellandose en las paredes,
rebotando sobre los estantes.
Otro caso de Magia Accidental para el “eficientisimo”
Ministerio de la Magia. En otro momento, hubiera temblado a la idea de que lo
castigaran hechandolo del único lugar que alguna vez pudo llamar casa:
Hogwarts. Pero sin la sabiduría y protección de Dumbledore, probablemente su
amada escuela habría dejado de existir.
No podia decirse lo mismo del eficiente Oficina de
Cancelación de la Magia Accidental... en efecto, unos segundos mas tarde, Harry
vio cuatro buhos acercarse a la ventana tratando de llamar su atención y aun
que reconoció entre ellos el de Ron, no se molestó en abrir para recibirlos.
Ellos siguieron revoloteando cerca de la casa.
¡CRAC!
Harry levantó apenas la mirada. Una pequeña silueta
apareció en el cuarto ahora en penumbras. Harry no se molestó siquiera en tomar
la varita, hubiera reconocido el recien llegado a ojos cerrados.
El intruso hizo el amago de acercarse pero dió un
respingo al percatarse de su aspecto.
Harry se levantó lentamente y no se molestó en darle
la bienvenida. Sabía que Molly Weasley se desmayaría con solo verlo. No se bañó
ni se preocupó de cambiarse por varios dias y su ropa arrugada y sucia colgaba
de un cuerpo demacrato y pálido. Parecía un animal salvaje en su guarida.
“¿Harry Potter.... señor?”
“...”
Harry permaneció mudo. Se limitó a observarlo como si
creyera que fuera solo una broma de su imaginación.
“Siento mucho verme obligado a molestarla señor...
pero.... ¿Está usted enfermo?” - El pequeño elfo se acercó, incierto. - “Albus
Dumbledore no hubiera querido verlo asi...”
“Así ¿como?”
“Como si no esperara otra cosa que dejarse morir.” -
Respondió el elfo, endureciendo el tono de su voz. Harry lo miró asombrado.. él
jamas le habia hablado en ese tono. - ¿Cuando fue la ultima vez que comió algo
decente?”
“Eso no importa, Dobby.”
“Importa y mucho. Vine a hablar con usted, y necesito
saber si está en condiciones de escucharme, porque de esta charla depende el
futuro de mucha gente... incluido el suyo.”
“No me digas ¿otra profecía? ¿Hay otro señor oscuro en
mi destino?”
“Mucho mas que eso. Puedo hacer que todo ese dolor
tenga sentido.” Dijo Dobby con gravedad.
Harry abrió mucho los ojos. El elfo jamás usaba ese
tono de voz. Esa nueva actitud, mas que su mirada lo convenció que tenía que
escucharlo. Despues de todo, Dobby jamas hizo algo en contra de sus intereses,
y Harry tenia una gran curiosidad para descubrir que pudo haber determinado un
cambio tan radical en la actitud de su pequeño amigo.
“Tienes mi atención ahora. Por favor, sientate.”
El elfo sonrió. “Gracias, señor, pero no me quedaré
por mucho tiempo. Necesito que me acompañe . Tengo que enseñarle algo. Ahora.”
“¿Adonde quieres llevarme?”
“Haremos un pequeño viaje, pero primero necesito que
haga un pequeño corte en su mano izquierda.”
“¿Quieres mi sangre?” Dijo Harry, sorprendido.
“Siento mucho tener que pedirsela, pero es necesario,
para que yo pueda llevarla conmigo.”
“¿Donde me llevarás?”
“No puedo revelarle nuestra destinación ahora. Solo le
pido que confie en mi.”
Lo leen y despues m dicen si lo sigo publicando o sino:bounce:
CAP 1
La muerte camina conmigo
Harry Potter no pudo abandonar la la horrible
sensación de frío que lo acompañó desde la noche en que volvió de Hogwarts. En
su mente, el recuerdo de la blanca tumba de Dumbledore borraba todo lo demas.
Perdió el contacto con la realidad y hasta con su propio cuerpo. Necesidades
tan triviales como comer y beber no le parecían importantes. Las bandejas de
comida iban y venían un dia tras otro sin que él las tocara, ante el horror de
sus tios... aterrorizados a la sola idea de que en cualquier momento alguno de
sus amigos se apareciera por ahi culpandoles por dejarlo morir de hambre.
Pero Harry no parecia pertenecer a ese planeta. Seguia
teniendo la mirada perdida en algun punto imaginario, ajeno a todo. El
contenido de su baúl se encontraba esparcido por doquier. Hedwig le daba
cariñosas picoteadas en la mano tratando envano de llamar su atención, pero él
se limitaba a ofrecerle el contenido de los platos que no probó.
La cantidad de migas y suciedad aumentaba en el cuarto
dia a dia ante el horror de la tia Petunia sin que él hiciera el menor esfuerzo
para reaccionar.
Harry no supo jamás cuantas horas o dias pasó
encerrado e ese cuarto. Hecho una bolita entre las colchas de su cama, focalizó
claramente el único pensamiento que, esperaba, lo mantendría cuerdo en los dias
y los meses que vendrían: juró que nadie mas se interpondría entre él y
Voldemort.
No lo asustaba la idea de su propia muerte. Lo aterrorizaba
mucho mas la prespectiva de separarse de otro ser querido. Porque la sensación
de vacío se agrandaba mas a cada perdida.
La muerte caminaba con él a cada paso, y como un angel
negro y silencioso parecía marcar el compás de su existencia. El amor de sus
seres queridos lo habia protegido, quizás, de la muerte corporál. Pero la
sensación de derrota se agrandaba mas a cada perdida.
Lo aterrorizaba la idea de quedarse dormido. En sus
sueños, seguia merodeando por un jardin lleno de blancas tumbas donde los
nombres de Ginny, Ron, Hermione, Neville; Lupin seguian apareciendo ante sus
ojos, en un mácabro y silencioso desfile. Cada vez despertaba sintiendo que el
vacío a su alrededor se agrandaba mas y mas.
Entro de un mes cumpliría 17 años. Sería considerado
un adulto, con todas las responsabilidades que eso conllevaba.
Ser quien era lo obligaba a llevar una carga demasiado
pesada sobre sus hombros, desde los 11 años. Desde que una profecía trazó el
curso de su vida enlazandola fuertemente al destino del mundo mágico, demasiada
gente se interpuso entre él y su destino, para regalarle otro dia... otro año
mas.
Pero ¿A que precio?
Una parte de él se desgarró ese dia, quedó entrerrada
debajo de esa lápida.
En las últimas
horas, Harry supo lo que significaba odiar con toda su alma.
En eso, Voldemort cumplió su deseo.
Dumbledore fue asesinado para quebrar cada dia un poco
mas su espiritu. Voldemort sabía que la verdadera fuerza de su mortal enemigo
era esa alma que a pesar de tantos sufrimientos permaneció incorrupta. La
profecía pesaba sobre él como la espada de Damocles. Se vió obigado a aceptar
lo que se venía como algo inevitable, para mantener a salvo sus amigos, y con
ellos el mundo que conocía y amaba.
Y aunque su maestro no estaba mas allí para aconsejarle,
y Harry se sentía mas como un niño perdido que como un guerrero listo a la
batalla, cumpiría con su deber. Era necesario elegír entre lo que era justo, y
lo que era fácil.
Se preguntaba: ¿de que sirvió el haber conservado la
capacidad de amar que segun muchos, lo hacía mas fuerte que el mismo Voldemort
si al final le tocaría llegar solo al final del camino?
Harry, en la niebla de su dolor, eligió no creer que
Dumbledore suplicó a Severus Snape para que no lo matara. Debió tener una razón
muy poderosa para confiar en él. No era ingenuo.
Harry quería respuestas, y juró encontrarlas a
cualquier precio.
Nadie podia quitarle de la cabeza la idea de que el
mismo decidió dejarse matar para que Severus Snape pudiera seguir siendo la
espía.
Despues de todo, alguien vio Dumbledore y Snape
discutir muy animadamente poco antes que todo eso ocurriera.
Él mismo Harry fue obligado a jurar que obedecería a
todas sus ordenes, aun que no les encontrara sentido. Fue obligado a
envenenarlo para que pudiera llegar al horcrux y aun que descubrieron demasiado
tarde que el medallón era falso, Dumbledore siguió actuando como si eso no
importara.
Debió tener un plan, y Harry decidió creer que los
hilos de esa enmarañada telaraña seguirían tejiendose a su alrededor aun
despues de su muerte. Algun dia, todo este dolor tendría un sentido. Antes de
morir, la mirada de Dumbledore encontró la suya en una despedida y tal vez, en
una muda disculpa.
“Perdoname por dejarte solo en eso... Harry.”
Horas mas tarde, en el funeral se horrorizó al
descubrirse capaz de odiarlo por haberlo obligado a presenciar su muerte,
paralizado debajo de su capa de la invisibilidad.
Y ese dia - como entonces - no pudo gritar todo el
horror que sentía.
Despertando de su estupor, Harry vió que los objetos
esparcidos por el cuarto flotaban a su alrededor estrellandose en las paredes,
rebotando sobre los estantes.
Otro caso de Magia Accidental para el “eficientisimo”
Ministerio de la Magia. En otro momento, hubiera temblado a la idea de que lo
castigaran hechandolo del único lugar que alguna vez pudo llamar casa:
Hogwarts. Pero sin la sabiduría y protección de Dumbledore, probablemente su
amada escuela habría dejado de existir.
No podia decirse lo mismo del eficiente Oficina de
Cancelación de la Magia Accidental... en efecto, unos segundos mas tarde, Harry
vio cuatro buhos acercarse a la ventana tratando de llamar su atención y aun
que reconoció entre ellos el de Ron, no se molestó en abrir para recibirlos.
Ellos siguieron revoloteando cerca de la casa.
¡CRAC!
Harry levantó apenas la mirada. Una pequeña silueta
apareció en el cuarto ahora en penumbras. Harry no se molestó siquiera en tomar
la varita, hubiera reconocido el recien llegado a ojos cerrados.
El intruso hizo el amago de acercarse pero dió un
respingo al percatarse de su aspecto.
Harry se levantó lentamente y no se molestó en darle
la bienvenida. Sabía que Molly Weasley se desmayaría con solo verlo. No se bañó
ni se preocupó de cambiarse por varios dias y su ropa arrugada y sucia colgaba
de un cuerpo demacrato y pálido. Parecía un animal salvaje en su guarida.
“¿Harry Potter.... señor?”
“...”
Harry permaneció mudo. Se limitó a observarlo como si
creyera que fuera solo una broma de su imaginación.
“Siento mucho verme obligado a molestarla señor...
pero.... ¿Está usted enfermo?” - El pequeño elfo se acercó, incierto. - “Albus
Dumbledore no hubiera querido verlo asi...”
“Así ¿como?”
“Como si no esperara otra cosa que dejarse morir.” -
Respondió el elfo, endureciendo el tono de su voz. Harry lo miró asombrado.. él
jamas le habia hablado en ese tono. - ¿Cuando fue la ultima vez que comió algo
decente?”
“Eso no importa, Dobby.”
“Importa y mucho. Vine a hablar con usted, y necesito
saber si está en condiciones de escucharme, porque de esta charla depende el
futuro de mucha gente... incluido el suyo.”
“No me digas ¿otra profecía? ¿Hay otro señor oscuro en
mi destino?”
“Mucho mas que eso. Puedo hacer que todo ese dolor
tenga sentido.” Dijo Dobby con gravedad.
Harry abrió mucho los ojos. El elfo jamás usaba ese
tono de voz. Esa nueva actitud, mas que su mirada lo convenció que tenía que
escucharlo. Despues de todo, Dobby jamas hizo algo en contra de sus intereses,
y Harry tenia una gran curiosidad para descubrir que pudo haber determinado un
cambio tan radical en la actitud de su pequeño amigo.
“Tienes mi atención ahora. Por favor, sientate.”
El elfo sonrió. “Gracias, señor, pero no me quedaré
por mucho tiempo. Necesito que me acompañe . Tengo que enseñarle algo. Ahora.”
“¿Adonde quieres llevarme?”
“Haremos un pequeño viaje, pero primero necesito que
haga un pequeño corte en su mano izquierda.”
“¿Quieres mi sangre?” Dijo Harry, sorprendido.
“Siento mucho tener que pedirsela, pero es necesario,
para que yo pueda llevarla conmigo.”
“¿Donde me llevarás?”
“No puedo revelarle nuestra destinación ahora. Solo le
pido que confie en mi.”


Lord Voldemort- Administrador

- Mensajes : 278
Inscrito el : 04 Mayo 2007
Edad : 16
Localización : La Oscuridad
Re: El obsequio del rey sin corona
“Sabes bien que lo hago, Dobby.”
“Si no lo creyera no estaría aqui. De esta fe, que yo
agradezco profundamente, dependen muchas mas cosas de la que usted imagina.”
Sin mas, Harry se practicó un pequeño corte en el
palmo de la mano con el cuchillo que le regaló Sirius, extendió la mano
ensangrentada y Dobby la cubrió con la suya.
Las palmas se unieron y para el asombro de Harry, algo
tomó forma entre sus manos unidas. La mirada de Dobby cambió de repente y él se
dio cuenta que estaba llorando.
Sin haber tenido el tiempo de sorprenderse por la
emotividad de su pequeño amigo, repentinamente, Harry sintió un mareo, cerró
los ojos y hizo el amago de agarrarse a la mesa que estaba cerca de el con la
mano que le quedaba libre. Pero cuando la extendió, la mesa no estaba mas.
Ni tampoco su cuarto.
HOGWARTS
Minerva McGonagall se encontraba sentada detras del
escritorio que por muchos años fue ocupado por Albus Dumbledore, cuya presencia
seguía llenando todo el lugar. El retrato del ahora fallecido director del
colegio se encontraba frente a ella, durmiendo placidamente en un elegante
sillón de cuero. La mujer aun no podía acostumbrarse a la idea de que hubiera fallecido
de esa manera.
Una enorme responsabilidad cayó sobre sus hombros a la
muerte del director, y no estaba segura de poder enfrentar todo lo que vendría
de ahí en adelante. Los padres de los alumnos no dejarían que sus hijos
volvieran a Hogwarts. La muerte de Dumbledore sembró el pánico entre todos
ellos. Si el gran hechichero no fue capaz de preveer lo que el enemigo estaba
tramando practicamente debajo de sus narices ¿como podrían confiarle la vida de
sus hijos?
Escuchó un golpe seco y giró la cabeza para descubrir
la fuente del ruido. Se sorprendió al reconocer a Hedwig, abrió la ventana y la
dejó entrar, examinandola con cuidado en busca de algun mensaje. Pero no
encontró nada. La lechuza abrió sus alas, nerviosa, picando el palmo de su
mano. Minerva McGonagall entendió de inmediato que no se trataba de una buena
señal.
Tomó un puñado de polvo flu y entró sin mas en la
chimenea. – “¡GRIMMAULD PLACE NUMERO
DOCE!”
Apareció en el salón de la residencia Black un
instante después. Lupin y Moody se sobresaltaron al verla.
Minerva... ¿que...? Dijo Lupin, acercándose.
“Hedwig llegó hasta mi ventana hace un momento, no
llevaba ningun mensaje y se veía bastante nerviosa. ¿Que fue lo último que
supieron sobre Harry?”
“Hable con Arabella Figg esta mañana; dice que estuvo
vigilando la casa por todo este tiempo y aun que no volvio a ver a Harry en las
últimas semanas, no detectó la presencia ni de mortifagos, ni de buhos. Nada de
nada. Se que es raro que se quede tanto tiempo sin escribir, pero pensé que tal
vez necesitaba estar solo.”
“Está pasando algo raro. No es normal que Potter se
quede tanto tiempo aislado, sin salir a la calle. No me gusta. Acompañenme, por
favor, quiero asegurarme que todo esté bien.”
Los tres
aurores aparecieron en la calle oscura vestidos con ropa negra, se acercaron al
Privet Drive n 4 mirando ansiosamente hacia la ventana de Harry Potter. La luz
estaba apagada y Pigweon revoloteaba cerca de la ventana cerrada, notablemente
excitado.
Moody tocó violentemente la puerta y algunos segundos
después, la puerta se abrió dejando entrever el rostro asustado de la señora
Petunia Dursley. “Buenas... t..noches.”
Dudley corrió a esconderse en su cuarto y Vernon se
paró a lado de su mujer, con los brazos cruzados y los ojos fijos en el ojo
mágico de Moody.
Lupin se sorprendió ante la actitud pasiva de los
Dursley. Le pareció evidente que esperaban su visita, aun así decidió conservar
la calma. “No parece sorprendidos de vernos.”
Ella se hizo a un lado para dejarlos pasar. Indicó la
escalera que llevaba al cuarto de Harry.“Imaginé que vendrían, les aseguro que
hicimos todo lo posible... pero él no quiso...”
“¿A que se refiere ¿QUE PASÓ CON HARRY?” Rugió Moody
Petunia se escondió detras de su marido. “Harry no
quiso contarnos lo que lo tuvo asi todo este tiempo. Estuve tocando a su puerta por mas de tres
horas para llevarle la bandeja con la comida y no me contestó.”
“¿Accaso no lo dejan comer con ustedes?” Aumentando
exponencialmente el volumen de su voz, Moody puntó el ojo mágico sobre ella y
Vernon.
Petunia pegó un grito y se alejó, subiendo mas a prisa
por la escalera. “Desde que regresó de la escuela estuvo encerrado en su cuarto
y salió solo para ir al baño. Se ha negado a comer y a hablar, pero se lo juro,
cociné lo que mas le gustaba para hacer que reaccionara, pero no ha querído
probar bocado. Se ve enfermo y pálido... no tenemos la culpa de eso.”
Ella se detuvo frente a la puerta y tocó. “Harry...
tienes visitas.”
No hubo respuesta.
“¡HARRY!” Rugió Vernon. “¡Tu gente vino a buscarte!”
“¿Harry? ¡Nos estás asustando!”
Moody examinó la puerta “Es inútil, Remus... ¡Harry no
está ahi!” Alarmado, Lupin sacó la varita magica del bolsillo y la puntó hacía
la puerta. - “¡Alohmora!”
La puerta se abrió enseguida, pero lo que vieron les
heló la sangre en las venas. Parecía que un huracán hubiera destrozado el
cuarto. Todo estaba hecho pedazos. Sobras de comida por doquier, el baúl
abierto y los libros esparcidos en el piso. En el marco de la ventana estaban
cuatro rollos de pergamino sin abrir.
La capa de invisibilidad se encontraba abandonada a
los pies de la cama. Lupin corrió hacia ella y la levantó. Era sagrada para
Harry , verla tirada ahí lo convenció de que debía haber pasado algo muy grave,
en ese cuarto. Sin embargo la sangre le llegó a los pies, cuando levantó el
preciado indumento y se dió cuenta que debajo de ella se encontraba.... la
varita del muchacho.
Lupin la levantó enseñandola a los demas. Moody y
Minerva Mcgonagall palidecieron al darse cuenta de lo que eso significaba. En
ese momento Remus vió algo que lo dejó sin habla: grandes manchas rojo oscuro
salpicaban el piso y el escritorio de Harry.
“!SANGRE!” Gimió Petunia. “P...pero... ¿que pasó
aqui?”
“¡Alguien atravesó la barrera que protegia Harry y lo
secuestró!” Apretó mas fuerte la varita de Harry y la observó como si pudiera
revelarle la verdad. “Sin su unica arma de defensa, se encuentra totalmente
vulnerable.”
“Está herido... tal vez esté..”
“¡NO!” - Moody sacó su varita y la agitó frente a los
tios de Harry que temblaban de pies a cabeza. - “No limpien el cuarto ni toquen
nada. Volveremos muy pronto.. ¡y con refuerzos!” Ellos se limitaron a asentir, asustados.
“¡Lupin! ¡Convoca el Orden del Fenix y pide a Ronald
Weasley que convoque el ED al completo ahora mismo! ¡no hay tiempo que perder!”
- Los tres desaparecieron con un estruendoso ¡CRACK!
Petunia Dursley se alejó retrocediendo lentamente, la
mirada fija en las manchas de sangre sobre el piso.
“Si no lo creyera no estaría aqui. De esta fe, que yo
agradezco profundamente, dependen muchas mas cosas de la que usted imagina.”
Sin mas, Harry se practicó un pequeño corte en el
palmo de la mano con el cuchillo que le regaló Sirius, extendió la mano
ensangrentada y Dobby la cubrió con la suya.
Las palmas se unieron y para el asombro de Harry, algo
tomó forma entre sus manos unidas. La mirada de Dobby cambió de repente y él se
dio cuenta que estaba llorando.
Sin haber tenido el tiempo de sorprenderse por la
emotividad de su pequeño amigo, repentinamente, Harry sintió un mareo, cerró
los ojos y hizo el amago de agarrarse a la mesa que estaba cerca de el con la
mano que le quedaba libre. Pero cuando la extendió, la mesa no estaba mas.
Ni tampoco su cuarto.
HOGWARTS
Minerva McGonagall se encontraba sentada detras del
escritorio que por muchos años fue ocupado por Albus Dumbledore, cuya presencia
seguía llenando todo el lugar. El retrato del ahora fallecido director del
colegio se encontraba frente a ella, durmiendo placidamente en un elegante
sillón de cuero. La mujer aun no podía acostumbrarse a la idea de que hubiera fallecido
de esa manera.
Una enorme responsabilidad cayó sobre sus hombros a la
muerte del director, y no estaba segura de poder enfrentar todo lo que vendría
de ahí en adelante. Los padres de los alumnos no dejarían que sus hijos
volvieran a Hogwarts. La muerte de Dumbledore sembró el pánico entre todos
ellos. Si el gran hechichero no fue capaz de preveer lo que el enemigo estaba
tramando practicamente debajo de sus narices ¿como podrían confiarle la vida de
sus hijos?
Escuchó un golpe seco y giró la cabeza para descubrir
la fuente del ruido. Se sorprendió al reconocer a Hedwig, abrió la ventana y la
dejó entrar, examinandola con cuidado en busca de algun mensaje. Pero no
encontró nada. La lechuza abrió sus alas, nerviosa, picando el palmo de su
mano. Minerva McGonagall entendió de inmediato que no se trataba de una buena
señal.
Tomó un puñado de polvo flu y entró sin mas en la
chimenea. – “¡GRIMMAULD PLACE NUMERO
DOCE!”
Apareció en el salón de la residencia Black un
instante después. Lupin y Moody se sobresaltaron al verla.
Minerva... ¿que...? Dijo Lupin, acercándose.
“Hedwig llegó hasta mi ventana hace un momento, no
llevaba ningun mensaje y se veía bastante nerviosa. ¿Que fue lo último que
supieron sobre Harry?”
“Hable con Arabella Figg esta mañana; dice que estuvo
vigilando la casa por todo este tiempo y aun que no volvio a ver a Harry en las
últimas semanas, no detectó la presencia ni de mortifagos, ni de buhos. Nada de
nada. Se que es raro que se quede tanto tiempo sin escribir, pero pensé que tal
vez necesitaba estar solo.”
“Está pasando algo raro. No es normal que Potter se
quede tanto tiempo aislado, sin salir a la calle. No me gusta. Acompañenme, por
favor, quiero asegurarme que todo esté bien.”
Los tres
aurores aparecieron en la calle oscura vestidos con ropa negra, se acercaron al
Privet Drive n 4 mirando ansiosamente hacia la ventana de Harry Potter. La luz
estaba apagada y Pigweon revoloteaba cerca de la ventana cerrada, notablemente
excitado.
Moody tocó violentemente la puerta y algunos segundos
después, la puerta se abrió dejando entrever el rostro asustado de la señora
Petunia Dursley. “Buenas... t..noches.”
Dudley corrió a esconderse en su cuarto y Vernon se
paró a lado de su mujer, con los brazos cruzados y los ojos fijos en el ojo
mágico de Moody.
Lupin se sorprendió ante la actitud pasiva de los
Dursley. Le pareció evidente que esperaban su visita, aun así decidió conservar
la calma. “No parece sorprendidos de vernos.”
Ella se hizo a un lado para dejarlos pasar. Indicó la
escalera que llevaba al cuarto de Harry.“Imaginé que vendrían, les aseguro que
hicimos todo lo posible... pero él no quiso...”
“¿A que se refiere ¿QUE PASÓ CON HARRY?” Rugió Moody
Petunia se escondió detras de su marido. “Harry no
quiso contarnos lo que lo tuvo asi todo este tiempo. Estuve tocando a su puerta por mas de tres
horas para llevarle la bandeja con la comida y no me contestó.”
“¿Accaso no lo dejan comer con ustedes?” Aumentando
exponencialmente el volumen de su voz, Moody puntó el ojo mágico sobre ella y
Vernon.
Petunia pegó un grito y se alejó, subiendo mas a prisa
por la escalera. “Desde que regresó de la escuela estuvo encerrado en su cuarto
y salió solo para ir al baño. Se ha negado a comer y a hablar, pero se lo juro,
cociné lo que mas le gustaba para hacer que reaccionara, pero no ha querído
probar bocado. Se ve enfermo y pálido... no tenemos la culpa de eso.”
Ella se detuvo frente a la puerta y tocó. “Harry...
tienes visitas.”
No hubo respuesta.
“¡HARRY!” Rugió Vernon. “¡Tu gente vino a buscarte!”
“¿Harry? ¡Nos estás asustando!”
Moody examinó la puerta “Es inútil, Remus... ¡Harry no
está ahi!” Alarmado, Lupin sacó la varita magica del bolsillo y la puntó hacía
la puerta. - “¡Alohmora!”
La puerta se abrió enseguida, pero lo que vieron les
heló la sangre en las venas. Parecía que un huracán hubiera destrozado el
cuarto. Todo estaba hecho pedazos. Sobras de comida por doquier, el baúl
abierto y los libros esparcidos en el piso. En el marco de la ventana estaban
cuatro rollos de pergamino sin abrir.
La capa de invisibilidad se encontraba abandonada a
los pies de la cama. Lupin corrió hacia ella y la levantó. Era sagrada para
Harry , verla tirada ahí lo convenció de que debía haber pasado algo muy grave,
en ese cuarto. Sin embargo la sangre le llegó a los pies, cuando levantó el
preciado indumento y se dió cuenta que debajo de ella se encontraba.... la
varita del muchacho.
Lupin la levantó enseñandola a los demas. Moody y
Minerva Mcgonagall palidecieron al darse cuenta de lo que eso significaba. En
ese momento Remus vió algo que lo dejó sin habla: grandes manchas rojo oscuro
salpicaban el piso y el escritorio de Harry.
“!SANGRE!” Gimió Petunia. “P...pero... ¿que pasó
aqui?”
“¡Alguien atravesó la barrera que protegia Harry y lo
secuestró!” Apretó mas fuerte la varita de Harry y la observó como si pudiera
revelarle la verdad. “Sin su unica arma de defensa, se encuentra totalmente
vulnerable.”
“Está herido... tal vez esté..”
“¡NO!” - Moody sacó su varita y la agitó frente a los
tios de Harry que temblaban de pies a cabeza. - “No limpien el cuarto ni toquen
nada. Volveremos muy pronto.. ¡y con refuerzos!” Ellos se limitaron a asentir, asustados.
“¡Lupin! ¡Convoca el Orden del Fenix y pide a Ronald
Weasley que convoque el ED al completo ahora mismo! ¡no hay tiempo que perder!”
- Los tres desaparecieron con un estruendoso ¡CRACK!
Petunia Dursley se alejó retrocediendo lentamente, la
mirada fija en las manchas de sangre sobre el piso.


Lord Voldemort- Administrador

- Mensajes : 278
Inscrito el : 04 Mayo 2007
Edad : 16
Localización : La Oscuridad
Re: El obsequio del rey sin corona
Me gusta sigue subiendo

Hermione Granger- Planteándome si escribir un Fic
- Mensajes : 743
Inscrito el : 10 Mayo 2007
Edad : 17
Localización : Málaga
Re: El obsequio del rey sin corona
que te dije anto?? tnias k esperar a k la gente se conectara... aun asi tn en cuenta k las unicas k leemos fics del foro somos nosotras, jaja
Re: El obsequio del rey sin corona
no es cierto,jum,estan buenos voldie!!

harry potter- Empiezo a participar

- Mensajes : 136
Inscrito el : 13 Mayo 2007
Edad : 18
Localización : México
Re: El obsequio del rey sin corona
:Dasi es,por eso uso lentes,por tanta lectura,jejee

harry potter- Empiezo a participar

- Mensajes : 136
Inscrito el : 13 Mayo 2007
Edad : 18
Localización : México
Re: El obsequio del rey sin corona
sopas!lo anotaré

harry potter- Empiezo a participar

- Mensajes : 136
Inscrito el : 13 Mayo 2007
Edad : 18
Localización : México
Re: El obsequio del rey sin corona
Cap 2
El Rey sin Corona
Fue una visión tan extraordinaria que en un momento, todos
los detalles brillaron ante sus ojos. Se encontraban en el interior de un
antiguo castillo de época medieval. Las antorchas iluminaban las paredes de
piedra y algunos preciosos tapices. Por doquier, colgados en las paredes, se
encontraban algunos escudos que representaban una fenix dorada con alas
abiertas sobre un fondo azul.
Miró el elfo domestico que seguía apretando fuerte su mano, sonriendo
extasiado.
“Sabia que era usted... lo sabía.”
“Me conoces hace tiempo, Sabes bien quien soy.” Dijo él, confundido.
“Harry Potter representa muchisimo mas para Dobby ahora. Aun que no lo
crea, mi vida y la suya están estrictamente ligadas.”
“¿Quien soy yo, Dobby?”
Gruesas lagrimas salieron de sus grandes ojos, y el elfo apretó fuerte
el misterioso objeto entre los dedos. - “El Salvador que mi pueblo estuvo
esperando por siglos.”
“Si te refieres a la profecía que habla de Voldemort y de mi...”
“No. Hablo de la profecía que por fin abrió nuevamente el camino a
Oesed, y a mi redención. Tal vez el camino hacia la libertad de mi pueblo esté
cerca.”
“Tu.... ¿redención?”
“Ese objeto es la prueba de que nuestro viaje ya empezó.” Abrió la
mano, y ante sus ojos apareció lo que parecía ser la mitad de un medallon muy
antiguo, con extrañas inscripciones grabadas en un idioma que Harry desconocía.
Sea bienvenido a Oesed, señor. Ciudad de antiguo esplendor. Ese lugar... y el
Myrddin la estuvieron esperando por mucho tiempo.”
“Ese medallon salió.... ¿de tu mano?”
“El Myrddin fue evocado por la sangre del Salvador al que fue
destinado.”
“Pero... de quien fué. ¿Por qué me lo estas entregando?”
“Ese objeto perteneció a un rey que a pesar de tenerlo todo, no supo valorar
lo que verdaderamente contaba. Una familia, amigos leales, y la felicidad y el
bienestar de su pueblo.....”
Harry lo interrumpió, sin entender adonde lo llevaria todo eso. -
“¿Quieres contarme una historia para dormir, Dobby?”
El elfo lo fulminó con la mirada indicando su ropa desaliñada y su
deplorable apariencia.“¿No durmió usted lo suficiente, señor Potter?”
Harry se ruborizó ante el comentario y aun que un poco sorprendido por
la nueva actitud del elfo, dijo: “Disculpa. Continúa, por favor.”
“Como estaba diciendo.
El rey era muy poderoso y amaba rodearse de aduladores que alimentaran su
vanidad. Solo un hombre, en la corte, osaba hablarle con la verdad: un brujo
que él conoció en su niñez, mucho antes de que el poder corrompiera su alma, y
que lo quería como un hijo. Era el brujo mas poderoso
El Rey sin Corona
Fue una visión tan extraordinaria que en un momento, todos
los detalles brillaron ante sus ojos. Se encontraban en el interior de un
antiguo castillo de época medieval. Las antorchas iluminaban las paredes de
piedra y algunos preciosos tapices. Por doquier, colgados en las paredes, se
encontraban algunos escudos que representaban una fenix dorada con alas
abiertas sobre un fondo azul.
Miró el elfo domestico que seguía apretando fuerte su mano, sonriendo
extasiado.
“Sabia que era usted... lo sabía.”
“Me conoces hace tiempo, Sabes bien quien soy.” Dijo él, confundido.
“Harry Potter representa muchisimo mas para Dobby ahora. Aun que no lo
crea, mi vida y la suya están estrictamente ligadas.”
“¿Quien soy yo, Dobby?”
Gruesas lagrimas salieron de sus grandes ojos, y el elfo apretó fuerte
el misterioso objeto entre los dedos. - “El Salvador que mi pueblo estuvo
esperando por siglos.”
“Si te refieres a la profecía que habla de Voldemort y de mi...”
“No. Hablo de la profecía que por fin abrió nuevamente el camino a
Oesed, y a mi redención. Tal vez el camino hacia la libertad de mi pueblo esté
cerca.”
“Tu.... ¿redención?”
“Ese objeto es la prueba de que nuestro viaje ya empezó.” Abrió la
mano, y ante sus ojos apareció lo que parecía ser la mitad de un medallon muy
antiguo, con extrañas inscripciones grabadas en un idioma que Harry desconocía.
Sea bienvenido a Oesed, señor. Ciudad de antiguo esplendor. Ese lugar... y el
Myrddin la estuvieron esperando por mucho tiempo.”
“Ese medallon salió.... ¿de tu mano?”
“El Myrddin fue evocado por la sangre del Salvador al que fue
destinado.”
“Pero... de quien fué. ¿Por qué me lo estas entregando?”
“Ese objeto perteneció a un rey que a pesar de tenerlo todo, no supo valorar
lo que verdaderamente contaba. Una familia, amigos leales, y la felicidad y el
bienestar de su pueblo.....”
Harry lo interrumpió, sin entender adonde lo llevaria todo eso. -
“¿Quieres contarme una historia para dormir, Dobby?”
El elfo lo fulminó con la mirada indicando su ropa desaliñada y su
deplorable apariencia.“¿No durmió usted lo suficiente, señor Potter?”
Harry se ruborizó ante el comentario y aun que un poco sorprendido por
la nueva actitud del elfo, dijo: “Disculpa. Continúa, por favor.”
“Como estaba diciendo.
El rey era muy poderoso y amaba rodearse de aduladores que alimentaran su
vanidad. Solo un hombre, en la corte, osaba hablarle con la verdad: un brujo
que él conoció en su niñez, mucho antes de que el poder corrompiera su alma, y
que lo quería como un hijo. Era el brujo mas poderoso


Lord Voldemort- Administrador

- Mensajes : 278
Inscrito el : 04 Mayo 2007
Edad : 16
Localización : La Oscuridad
Página 1 de 2. • 1, 2 




